Psicología
infanto-juvenil
Cuando tu hijo/a o adolescente no lo está pasando bien, y no siempre sabe cómo expresarlo.
A veces el malestar emocional en la infancia o adolescencia no aparece de forma clara.
Puede mostrarse como cambios de conducta, irritabilidad, dificultades emocionales, problemas escolares, inseguridad o situaciones que como madre, padre o cuidador te hacen sentir que algo no va bien.
Puede que sea momento de buscar apoyo si observas que:
Hay cambios en su conducta, ánimo o forma de relacionarse
Le cuesta gestionar emociones como enfado, tristeza, miedo o frustración
Presenta inseguridad, baja autoestima o dificultades sociales
Tiene problemas de atención, impulsividad o adaptación escolar
Está atravesando una situación difícil: separación, duelo, acoso, cambios importantes…
Como familia, sentís que no sabéis bien cómo ayudarle
01.
02.
03.
04.
05.
06.
Qué puede estar ocurriendo
Cada niño, niña o adolescente expresa su malestar de forma distinta, y muchas veces lo que vemos fuera (conducta, irritabilidad, bloqueo, dificultades) es solo una forma de afrontar lo que está ocurriendo.
Comprender qué necesita, qué puede estar sintiendo y qué factores están influyendo es clave para poder acompañarle de forma adecuada.
Cómo puede ayudar en la terapia
El objetivo no es solo corregir conductas, sino entender qué está ocurriendo, fortalecer recursos emocionales y ofrecer herramientas tanto al menor como a su entorno.
Trabajaremos para:
Comprender dificultades emocionales, conductuales o sociales
Potenciar regulación emocional, autoestima y habilidades personales
Favorecer estrategias adaptadas a su momento evolutivo
Acompañar también a la familia para entender y apoyar mejor el proceso

A veces, detrás de ciertas conductas, hay emociones o necesidades que todavía no saben explicar
Entenderlo a tiempo puede marcar una gran diferencia
